viernes, 17 de febrero de 2012
domingo, 12 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
Febrero
Solían hacer eso, dar pasos, primeros pasos que les costaron entender.
Como los lugares que acostumbraron siempre a transitar eran estrechos (pasillos y pasajes eran sus favoritos), no entraban uno junto al otro, y así les costaba darse cuenta lo que le pasaba al que quedaba atrás. Se las arreglaban gritando a las espaldas del otro.
En los turnos donde a ella le tocaba contemplar su nuca (fueron tiempos largos), él daba pasos incorrectos haciéndolos tropezar, por lo menos eso lo hacían juntos. Caían y se levantaban.
Andando juntos, seguros, en dirección al futuro a ella se le ocurría acelerar el paso, quemando etapas, quedando a delante. Lo dejaba atrás del camino y después de un tiempo se avivaba dándose cuenta que algo necesitaba en su camino, en su vida, ahí era cuando se daba vuelta para pedir perdón, entonces, paraban a pensar.
No eran necesarias tantas baldosas flojas, pensaron alguna vez, y saltaron los obstáculos.
Estaban lejos de crecer pero tan cerca de amarse por siempre… y algo pasó. Cuando el sendero se dividió en dos, al que en aquel momento le tocaba encaminar sus destinos aceleró el paso y se perdió por uno de los tramos no dándose cuenta que el otro a lo lejos se quedaba.
Al llegar a la división el que se había perdido por un tiempo (triste y confundido) trato de reconocer cual camino habría elegido aquella persona que ya no reconocía (ni a la distancia) y equivocándose, una vez más, eligió el incorrecto.
Lo que escuché por ahí es que este mundo les tiene formados pasajes y pasillos para encontrarse y volverse a perder cuantas veces quieran, inconscientemente mientras siguen caminando sus vidas, a veces, se chocan (pero ya no se gritan) y se hacen lugar para mirarse a los ojos y por ser ese momento ya no les importa estar un poco apretados.
martes, 7 de febrero de 2012
Lacarra
Me dejan pensando como si eso me haría mejor, como si ya no tuviera miles de preguntas que hacerme.
Hoy desde este punto de vista para escribir que hace mucho no tenia, con el cerebro bajo ningún efecto y mis manos tranquilas, quiero expresar el impulso de tirar todo a la mierda y empezar algo nuevo. Porque me canse de sentir siempre lo mismo, ahora si me caigo tenemos que hacerlo juntos y si yo te doy amor vos debes devolverme algo.
Ahora que me contesto las preguntas a mi modo, como puedo.
‘Un error de sesión’, ¿qué me estás diciendo? Gracias igualmente, ahora estoy haciendo algo que me gusta.
Si todo me va a hacer acordar a vos el día de hoy, por lo menos pido que haga menos calor… ya se hacen tediosos los días después de vos en verano (invierno es igual de terrible).
Las vidrieras están sucias, ¿al igual que mis ojos?
No me mires así y te vayas, no me saludes si no queres, pero solo te pido que no me dejes tambaleando entre el suelo y la gente que nos mira sin darse cuenta de todo lo que pasa.
Una discusión, a la tarde me tenes ahí y mi cabeza sigue reprochándote cosas. Once de la mañana en casa (transpirados, agitados), a la tarde me tenes ahí maquinando sobre todo lo que te haría ahí nomás.
Cuando mi agenda me pide que escriba tu nombre, en uno de esos rectángulos que me la tienen jurada, tengo que rebuscármela y conseguirte. ¿Quién me manda a tropezarme de tal manera? Después me pinta la de no querer remarla más y le hago creer a la vida que mi interés por vos ya desapareció con un pestañeo.
domingo, 5 de febrero de 2012
lluvia de verano
Apague la televisión apenas empezó a llover, prefiero mirar por la ventana para pensar un rato y escribir algo bueno (esperando un trueno).
El paisaje mejora con la lluvia, ahora si le sacaría una foto.
El ventilador me está dando frio (¿o soy yo que estoy muy conchuda?), ahora los relámpagos de este atardecer tan gris no me dan miedo, sino algo parecido a la nostalgia.
Porque hay algo que me angustia, un presentimiento de que no todo fluye bien, algo nos está sacando la esperanza.
Me canse, me pare a apagar el ventilador y en ese instante me pregunte si pasaría algo extraño. Después de la nueva buena que me regalo el destino estoy preparada para cualquier cosa (también estoy curada de espanto).
Espero que se haga de noche o que pare de llover.
¡Con que velocidad cae el agua del cielo!
suisac
La locura tan presente y al mismo tiempo tan lejos, sonríeme por favor (pegue un grito que hizo asustarse a todo mi interior). Un momento de terror. Un mal flash, un sentimiento de pena a mí misma.
Fue maravilloso tenerte conmigo aunque sea unas cuadras.
Mi sonrisa se borro en un segundo, entonces me pregunte como algo que puede ser un espectáculo para la vida llega a doler tanto, sin una necesidad ni una explicación lógica que le dé sentido a tanto mal estar.
Me pregunto, entiendo esa teoría de los caminos y destinos que a lugares te dirigen, te dan todo y te sacan, te dejan, pero por lo menos te saludan a lo lejos.
Elijo no olvidar todo, por esta noche me voy a permitir abrazar a mi almohada, me voy a acurrucar en mi misma, me voy a acariciar… hoy necesitaba estar al lado tuyo toda la noche. ¿Qué es lo que te pasa?
OPORTUNIDADES como nunca. Indicaban solo una cosa, nos dirigían al mismo lugar. No fue difícil de entender, no fue solo mi imaginación. Era una idea genial. Nuestra noche.
Volves a ser: una canción que suena en este instante, la impotencia que me corre por los nervios, las lagrimas que bajan por mi cara y chocan con mi boca, que duele de la misma manera que mi interior (que ya no grita nada).
Es increíble lo asquerosamente perfecto que te veo.
Una mirada desde abajo por la tarde, un deseo por cumplir por la noche. Un pasado que no dice mucho, un par de besos y a volverme loca de por vida.
Tu vida y me vida caminando juntas (no soy cursi para nada eh). No soy yo. No sos vos. Es tan diferente a todo… es poder ver adentro tuyo y querer zambullirse en él.
Increíble, caigo nuevamente y camino las mismas calles pensando que alguna vez algo va a cambiar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


