Dejo el vaso, ya vacio, sobre la mesa de madera que nos separaba (si, un poco mas todavía). Agarro la botella para llenar ese vaso que se convertía en mi compañía de la noche mientras te veía tan diferente (pero siempre igual). Sin querer tocamos nuestras manos, sin querer me doy cuenta cuan incomodo te sentís con mi presencia. ¿Nadie se da cuenta que actua diferente cuando estoy yo?
Muevo mi cuerpo al ritmo de la musica, busco tu mirada, busco a tus manos nuevamente (esta vez me doy cuenta que si las quiero encontrar) y te vas. Siempre es un momento (hoy que te extraño tanto) y hoy tengo tantas ganas de llorar.
¿Porque mis lagrimas te tienen miedo?. Un día les diste una caricia y se acurrucaron en lo mas profundo de mi dolor, de nuestro dolor. Ese que repetidas veces se clava un día después de vos en esa parte de mi cuerpo que no donde es, es algo extraño no saber donde duele. Empieza en la cabeza, baja por la garganta (dejándome sin palabras) baja un poco mas y se estanca en alguna parte de mi pecho dándome paz para que finalmente pueda llorar.
Que triste se transforma todo esto con el tiempo, cada vez estoy mas grande, y te amo igual. Pero cada día te entiendo menos, y ese que conocí tan bien desaparece por los pasillos de nuestras vidas. Mientras que mis brazos se desesperan por querer agarrarte (a ese que alguna vez fue tan mio), pero me doy cuenta que el tiempo es mas fuerte que yo. Tu destino es mas fuerte. Pero en definitiva las que me hacen alejarme son tus pocas ganas de mi.
Mi amor, voy a quedarme aun costado, voy a esperar que te caigas.
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