domingo, 30 de octubre de 2011

tomate el 5

Había un lugar para escribir y lo hice. Lo use.
Pensaba en cuan útil me eran los momentos que la vida me daba para escribir.
Momentos tan vividos, como este...,¡si me he subido a este bondi! Diferentes destinos y reacciones en mi marcaban su paso.
Nervios, uno veinte por favor. Enloquecida por ir a buscarte, ochenta por favor. Felicidad con ellos, uno veinte por favor. Enloquecida por ir a buscarte ||, uno veinte por favor (no, no vuelvas a hacerlo).
Ellos lo esperan como lo espero yo hace años, esperan a un amigo y yo al amor, a un amigo, espero a la persona que me quita el sueño, el habla, las ganas de vivir, las ganas de llorar, que me roba la respiración y me deja sin ganas de nada. Ese, que toca mi cuerpo y se aleja, él, que me enseño tantas cosas (como viajar acá arriba). Él, tan fuerte que me robo el tiempo y le dio sentido a m vida.
Me colgué, siento que es la primera vez en mi vida que me pregunto esto: ¿Cómo puedo vivir sin vos?. ¿Cómo puede ese señor de bigote, que me mira de reojo, vivir sin vos? ¿y la señora con rico aroma, que está sentada al lado mío? a esta también le cuestiono como puede hacerlo. No lo entendería nunca, mi cabeza no comprende cuán importante sos para los demás (nada) y cuanto lo sos para mi (todo). Y entre este juego a todo o nada me estoy mareando por demás.
Leí por ahí que mi vida se hace menos terrible cuando te tengo cerca, cuando estás en ese lugar del cual algún vez escribí.

No hay comentarios: